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La Incontinencia Urinaria es la pérdida involuntaria demostrable objetivamente de orina, provocando problemas higiénicos, sociales y psíquicos en el paciente, incluso influyendo en su actividad diaria. Los escapes de orina se manifiestan al realizar algún esfuerzo físico, estornudo o toser. Desde la fisioterapia se puede mejorar la calidad del paciente con los ejercicios de Kegel ayudando a fortalecer el suelo pélvico, cuando estos músculos están debilitados.

Los componentes del control de la vejiga deben actuar en conjunto, como los músculos de la pelvis (que sujetan la vejiga y la uretra), músculos del esfínter (que deben abrir y cerrar la uretra) y los nervios (que deben controlar los músculos de la vejiga y suelo pélvico). La incontinencia es una alteración en la fase de llenado vesical, es más común entre mujeres, niños y ancianos, afectando a un 20% de mayores de 65 años y a un 35% de los pacientes ingresados en un hospital.

Las causas del cambio en la micción pueden ser debidas:

  • Obstrucción en el aparato urinario debido a que la uretra pierde capacidad de cierre en el llenado, o por pérdida del control voluntario de la vejiga y/o por un mal funcionamiento de la uretra y la vejiga.
  • A problemas neurológicos o cerebrales.
  • Demencia u otros problemas de salud mental que dificultan el hecho de sentir y responder a las ganas de orinar.
  • Por problemas y transformaciones del aparato urinario, donde se observan alteraciones anatómicas y funcionales. También puede ser debido al crecimiento prostático, disminución de células vaginales y debilidad del suelo pélvico o prolapsos.
  • Trastornos neuromusculares, con modificaciones en el aparato locomotor y con reducción de la movilidad o problemas de accesibilidad.
  • Polifarmacología, anticolinérgicos, sedantes e hipnóticos.

La incontinencia se puede clasificar en:

  • Transitoria: es de corta evolución y reversible, menos de cuatro semanas y se considera funcional.
  • Crónica o establecida: superior a cuatro semanas y de carácter estructural. En los adultos mayores hay de varios tipos:
    • La incontinencia por estrés es el aumento brusco y momentáneo de la presión intraabdominal. Las pérdidas de orina se producen al toser o en la actividad física.
    • La incontinencia de urgencia o micción imperiosa es un deseo intenso y súbito de orinar. Las causas se deben a una vejiga inestable, trastornos genitourinarios, cálculos, cistitis o demencias.

En la incontinencia por rebosamiento, la micción es en pequeñas cantidades, para disminuir la presión de la vejiga, provocando una sensación de plenitud vesical, no necesariamente unida a la presión intraabdominal. Las causas pueden ser por estenosis uretral, prostática, vejiga hipotónica, diabetes o lesión medular.

La incontinencia funcional es la incapacidad física o falta de ganas para ir al baño. Las causas son deterioro de la movilidad o carencia de cuidadores, además puede ir unida a una depresión. Por otro lado, la incontinencia total es la falta total del control de la micción. En este caso, las causas pueden ser lesiones nerviosas, demencias graves o empeoramiento y/o deterioro cognitivo.

La valoración es una herramienta importante donde se recogen los antecedentes previos del paciente y los problemas actuales. Se evalúa la frecuencia del problema, los síntomas asociados, si existen problemas fecales, polimedicación, dificultades de movilidad y presencia de barreras arquitectónicas. Para ello se realiza un registro diario durante siete días, con la ayuda del paciente y si es necesario familiar o educadores.

Dentro de la valoración, y mediante el uso de la exploración física se evalúa la movilidad, la capacidad de traslado y la destreza manual, así como cuestiones relacionadas con las necesidades orgánicas y musculoesqueléticas de la zona urogenital y especialmente los músculos del suelo pélvico:

  • Se le pregunta por los problemas que pueda tener en relación con su patología, se observa la orientación y memoria además de la capacidad de autocuidado.
  • Las pruebas complementarias que normalmente se solicitan son: analítica de sangre con bioquímica, sedimento o urocultivo, así como diferentes pruebas urodinámicas.

Los objetivos a tratar en función del tipo de incontinencia que sufra el paciente y del estadio en el que se encuentre:

  • En la incontinencia el fin es disminuir las pérdidas urinarias a expensas de fortalecer la musculatura del suelo pélvico.
  • En la incontinencia de urgencia se intenta aumentar capacidad vesical y disminuir las circunstancias en que se producen las pérdidas de orina.
  • Mejorar la calidad de vida con una rutina diaria en función del tipo de incontinencia y enseñar al paciente a tener conciencia de sus problemas urinarios.
  • Para modificar la Influencia de la incontinencia en las AVD, debe ingerir menos líquidos para evitar ir al baño. Anotar la ingesta diaria de líquidos. Perder el miedo a realizar algunas actividades por las posibles consecuencias. Durante la higiene debe mantener la zona perianal siempre limpia y seca, para evitar dermatitis, ulceraciones e infecciones.
  • Hoja de registro de micciones.
  • La rehabilitación se fundamenta en técnicas para modificar la conducta del paciente.
  • Entrenamiento vesical. Para ello tiene que estar en unas condiciones mentales y funcionales óptimas con las que pueda cooperar. La técnica consiste en que el paciente vaya a intervalos fijos al baño y utilice un recipiente donde depositar la orina. Se comienza de forma suave para aumentar progresivamente en función de los resultados.
  • En el entrenamiento del control de la vejiga se crea un hábito en el horario para ir al baño, se le pide al paciente que miccione con intervalos previamente establecidos de acuerdo con el ritmo del paciente.

Rehabilitación:

Los ejercicios de Kegel fortalecen la musculatura del suelo pélvico y el esfínter externo que tiene un control voluntario mejorando su eficacia. Hay factores que los debilitan, como la edad, embarazos, obesidad, estreñimiento crónico y la menopausia.

Tumbados en una superficie plana, con las piernas flexionadas y con la cadera en posición neutra, ni en anteversión ni en retroversión de pelvis, el ejercicio se realiza en tres fases:

  • Se contraen los músculos que rodean los orificios del periné, la uretra, la vagina y el ano como si quisiera cerrarlos y elevarlos hacia el interior de su cuerpo. No cambiar el patrón respiratorio habitual de esta forma será capaz de activar el suelo pélvico ante aumentos de presión como la acción de toser.
  • Se mantiene esa posición, de forma bien alineada.
  • Se vuelve a la posición inicial, relajando la musculatura despacio.
  1. La Biorretroalimentación es una técnica no invasiva, que ayuda a ejercitar los músculos pélvicos. Se colocan dos sensores, uno en vejiga y otro en el abdomen. El sensor lee las señales, mostrándolas en la pantalla y permite aprender cómo fortalecer de forma efectiva los músculos.
  2. La técnica de conos vaginales permite aprender a contraer los músculos pélvicos, en sesiones de 15 minutos diarios en la mujer. Se fundamenta en retener un pequeño cono en la vagina por un suave reflejo de contracción, provocado por la sensación de que se va a deslizar hacia afuera.
  3. La electroestimulación permite fortalecer los grupos musculares por estimulación eléctrica de alta o baja frecuencia. Mejora el flujo sanguíneo de la zona tratada, reforzando el periné. Esta técnica está contraindicada en personas portadoras de marcapasos o en mujeres embarazadas.

Conclusión

La incontinencia urinaria se debe a un fallo en los mecanismos de contención de la uretra y la vejiga. Tener los músculos del suelo pélvico fortalecidos permite una mayor calidad en la continencia sobre la orina. La fisioterapia es fundamental para enseñar al paciente a potenciar dicha musculatura de forma sencilla y eficaz, disminuyendo las pérdidas de orina, y aumentando el tono muscular, creando una rutina.

 

Al final la recomendación es visitar a su Urólogo o en su defecto visitar nuestro sitio web https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/urologos/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.