Francis Galton fue el primer científico que planteó esta hipótesis respecto a los primogénitos.

hermano-mayor ¿Los primogénitos son más inteligentes que los benjamines de la familia? Así lo confirma el último estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Leipzig (Alemania) y que pone fin a muchos años de debate: el orden en el que nacemos determina nuestra inteligencia; los primogénitos son los más inteligentes y este valor comienza a descender hasta llegar al benjamín, con el menor valor intelectual de todos los hermanos. Sin embargo, nacer el primero o el último en una familia no condiciona nuestra personalidad. Estadísticamente solo afecta al intelecto.

 

La principal noticia de nuestro estudio es que no encontramos efectos del orden de nacimiento en cualquiera de las dimensiones de la personalidad, más allá del dominio intelectual. Esto no solo contradice teorías psicológicas importantes, sino que también va en contra de la intuición de muchas personas”, explica Stefan Schmukle, líder del estudio.

 

Para llegar a esta conclusión, los investigadores examinaron tres bases de datos clave de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido en las que se determinaban variables importantes en el estudio como el tamaño de la familia, el origen, el estatus socioeconómico y la edad de los niños. Tras comparar los datos, descubrieron que los niños presentaban 1,5 puntos más de cociente intelectual conforme subían posiciones hacia el hermano primogénito.

 

¿Por qué esta variación en el intelecto según el orden en el que nacemos?Los científicos no están seguros de por qué estos muestran mayor inteligencia pero podría deberse a ciertas condiciones durante la gestación o quizá a factores ambientales.

 

Otra de las conclusiones del estudio tiene que ver con la percepción de uno mismo respecto a su curiosidad intelectual: “Los primogénitos eran más propensos a asegurar que cuentan con un vocabulario más rico y con menos dificultad para entender las ideas abstractas”, aclara Schmukle; esto es, los primogénitos eran los que más inteligentes se veían a sí mismos y sus puntuaciones en las pruebas de intelecto también eran mejores.