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El público en general conoce que el colesterol se relaciona con las grasas, que obstruye las arterias y puede provocar infarto, sin embargo, se trata de un compuesto químico indispensable para el funcionamiento normal de nuestro organismo.

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es un lípido insoluble en el agua, por lo tanto, no se disuelve en solución acuosa como la sangre. Se presenta en dos forma, como colesterol libre o como éster del colesterol.

Es un componente fundamental de las membranas de muchas células, y precursor de otros compuestos biológicamente activos como sales biliares, hormonas y vitamina D3.

El colesterol exógeno es el que aporta los alimentos. El 40% de la cantidad ingerida es absorbida por las células del intestino y empaquetado en forma de éster del colesterol con los triglicéridos de la dieta en pequeñas gotitas denominadas quilomicrones.

Los quilomicrones pasan a los canales linfáticos del intestino y luego a la circulación sanguínea. Mientras circulan van descargando sus triglicéridos en los músculos como fuente de energía, o en los tejidos adiposos donde se almacenan como reserva.

El colesterol endógeno se produce especialmente en el hígado. Los restos de quilomicrones con una parte de éster de colesterol es captada por las células hepáticas, el cual junto con el colesterol, el triglicérido y la apolipoproteína que ellas mismo fabrica, forma las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL).

¿Qué son las lipoproteínas?

 Las lipoproteínas son macromoléculas esféricas cuyo núcleo está constituido por lípidos no polares (triglicéridos, éster de colesterol), recubierta por una monocapa de lípidos polares (colesterol, fosfolípidos) junto con cantidades variables de proteínas, estas últimas denominadas apoliproteínas.

Se dividen en dos grupos: a) las ricas en triglicéridos que son los quilomicrones y las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), y b) las ricas en éster de colesterol que son las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL).

Lipoproteínas de baja densidad (LDL). Conocida como el «colesterol malo» o LDL-colesterol.

Las VLDL producidas en el hígado son transportada por la sangre hacia los ‘tejidos muscular y adiposo, en donde, igual a los quilomicrones, descargan parte de su triglicéridos, como consecuencia de esta pérdida la VLDL aumenta la densidad a medida que permanece en el torrente circulatorio, y se transforma sucesivamente en lipoproteína de densidad intermedio (LDI), lipoproteína de baja densidad (LDL), o lipoproteína de alta densidad (HDL).

Las LDL permanece en la circulación por varios días y son las encargadas de llevar el colesterol a los tejidos periféricos. Puede ser captadas por los receptores específicos localizados en la membrana de las células hepáticas o por cualquier otra célula del organismo.

La cantidad de receptores en una célula depende de la cantidad de colesterol intracelular, cuanto más colesterol hay en el interior de la célula, menor receptores hay en la superficie.

Las LDL son las más nocivas de las lipoproteínas, estudios epidemiológicos han demostrado que el riesgo de infarto de miocardio se relaciona en forma directa con niveles altos de LDL en la sangre.

Lipoproteínas de alta densidad (HDL) Conocido como el «colesterol bueno» o HDL-colesterol se forma por un mecanismo complejo.

La HDL «naciente» producido inicialmente en el hígado y en el intestino está constituido por fosfolípidos, algo de colesterol y apolipoproteína A-I, por acción de una enzima se transforma una molécula esférica en la cual los ésteres de colesterol forman el núcleo central.

La HDL se encarga de transportar el colesterol desde los tejidos periféricos hacia el hígado, además, mediante un proceso denominado transporte en reserva del colesterol, concentran el colesterol libre circulante producto de la rotura de las células y lo transporta hacia el hígado para su excreción.

Se piensa que el poder antiaterogénica del HDL se debe a su capacidad de I extraer el colesterol de los tejidos según recientes investigaciones induce al daño en el endotelio vascular y favorece en esta forma la formación de placas ateroescleróticas.

Importancia clínica de las alternativas de las Lipoproteínas .
Las alteraciones del metabolismo de las lipoproteínas y la susceptibilidad del metabolismo humano a los efectos adversos de las dietas ricas en grasas saturadas, la obesidad y la falta de actividad física, han acrecentado el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

En los pacientes se ha popularizado el interés de conocer cómo se encuentra su colesterol «bueno» o «malo» MEDIANTE UNA VISITA AL LABORATORIO DE ANALISIS CLÍNICOS, es decir si sufre de alguna dislipoproteinemia.
Los trastornos por dislipoproteinemia cuyas manifestaciones clínicas comunes son las enfermedades ateroescleróticas o la pancreatitis, tiene una de los tres patrones generales siguientes:

1) Predominio de aumento en el colesterol causado por un aumento en las concentraciones de LDL, que puede mejorar con una dieta baja en grasas y programa regular de ejercicios.

2) Hiperlipemia combinada, tanto la concentración de colesterol y triglicéridos está elevada, la LDL es mayor de 100mg/l00 y la HDL menor de 40mg/l00. En un grupo de pacientes este trastorno es de carácter familiar por defectos genéticos, y en otros grupos a la causa son debido a factores de riesgo cardiovascular como obesidad, hipertensión o hiperinsulinemia.

3) Aumento predominante de la concentración de triglicéridos (>900mg/l00), con niveles de LDL normales y de HDL siempre bajos. Algunos de estos pacientes pueden tener riesgo de padecer pancreatitis, en otros pacientes es adecuado investigar la glucemia para descartar diabetes, y muchos otros son obesos y llevan una vida sedentaria.

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