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El verano es un factor de riesgo proctológico principalmente por dos motivos:

  • El calor. Puesto que sudamos más, perdemos más líquidos que no siempre reponemos adecuadamente. Por este motivo, las heces suelen compactare.
  • Con los desplazamientos y viajes cambiamos nuestros hábitos horarios y nuestra dieta. Comemos menos fibra, hacemos más comidas abundantes, especiadas y picantes, e incrementamos el consumo de bebidas alcohólicas,

Todo esto puede ser el causante de una trombosis hemorroidal externa.

 

Trombosis hemorroidal externa

Barco en la arena

La trombosis hemorroidal externa aparece en pocas horas. Empieza con una molestia, sensación de escozor o peso en la región anal, casi siempre tras un esfuerzo defecatorio.

Al día siguiente el paciente se levanta con un bulto, que puede ser desde un centímetro hasta alcanzar proporciones escandalosas.

El dolor que se siente es variable, dependiendo del tamaño de la hemorroide, pero constante.

Si lo miramos con la ayuda de un espejo, veremos una lesión del tamaño de un garbanzo, normalmente de color violáceo a causa del coágulo de sangre que vive en su interior.

Llegado a este punto, el organismo tiene que reabsorber el trombo. Para ello es necesario que:

  • Seguir una dieta rica en fruta y fibra, y beber mucha agua. No hay que pasarse con la fruta puesto que no hay que llegar a la diarrea.
  • Tomar un antiinflamatorio, si no se tienen antecedentes ulcerosos. Esto ayuda a superar la sensación de presión e inflamación local, además de favorecer la disolución del coágulo.
  • Tomar un venotónico. Son medicamentos que favorecen el retorno venoso, y mejoran la circulación sanguínea venosa de vuelta al corazón.
  • Capítulo pomadas: no existe una pomada mejor ni peor que otra. Unas son más neutras y otras tienen mentol que, generan un efecto refrescante. Casi todas llevan corticoide en su fórmula que actúa como anti inflamatorio. Hay que dejar claro que éstas no van a disolver el coágulo que hay dentro de la vena trombosada ni acortan el periodo de convalecencia. Son nuestros propios mecanismos de trombolisis y cicatrización los que se encargan de hacerlo. De todas formas, producen un alivio sintomático ya que casi todas llevan algo de anestesia local tópica.
  • Reposo relativo. Los humanos somos los únicos mamíferos que sufrimos hemorroides porque estamos de pie. El hecho de permanecer tiempo tumbado mejora la presión hidrostática en la zona, favoreciendo a la desinflamación de la zona.

 

Si todo esto fracasa, y la evolución clínica no es buena, lo siguiente sería visitar al especialista en Proctología o, o en su defecto, a un cirujano.

Al final la recomendación es visitar a su PROCTOLOGO (A) o en su defecto visitar nuestro sitio web https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/proctologos/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.