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El Dr. Humbert Massegur explica en qué consiste la cirugía endoscópica de las vías lagrimales. Las lágrimas son producidas por la glándula lacrimal, situada en la parte supero-externa del ojo y son drenadas a través de los canalículos lacrimales, superior e inferior, situados en el ángulo interno del ojo hacia el saco y conductos lacrimales hasta la parte inferior de las fosas nasales, en la zona llamada meato inferior. La mayor parte de la vía lacrimal está situada en la fosa nasal. Es por ello que la cirugía endoscópica nasal tiene como indicación adicional la cirugía de los problemas obstructivos de esta vía.

La obstrucción de los canalículos debe ser tratada externamente, desde el ojo, pero las obstrucciones inferiores al saco lacrimal pueden ser tratadas desde la nariz, con un acceso más simple (y lógico) que por la vía externa.

  • Las causas de la obstrucción nasal pueden ser congénitas, muy frecuentes en recién nacidos, o adquiridas, debidas a infecciones o inflamaciones repetidas que producen un estrechamiento o cierra del canal lacrimal.
  • Los síntomas producidos por la obstrucción son lagrimeo constante que puede aumentar en días de viento o cuando se fija la mirada para leer o ver la televisión, lo cual ensombrece la calidad de vida del paciente. Al no poder circular correctamente el flujo lagrimal y no ser drenado, hay más tendencia a las infecciones,
  • El diagnóstico corresponde, como es lógico, al oftalmólogo, mediante sondaje, lavado o instilación de substancias coloreadas que servirán de trazadores. En algunos casos, se realizan exploraciones radiológicas con contraste (dacriocistografía). Por todo ello existe la tendencia a la colaboración entre las especialidades implicadas para un mejor diagnóstico y para obtener óptimos resultados terapéuticos.
  • El tratamiento de las obstrucciones en niños tiende a ser conservador. En los adolescente y adultos se requiere una intervención quirúrgica para reabrir la vía lacrimal a la fosa nasal llamada DACRIOCISTORINOSTOMÍA (dacrio=lágrima, cisto= bolsa, rino= nariz, ostomia= boca o apertura), es decir, se realiza un nuevo orificio de drenaje desde el saco lacrimal a la fosa nasal.

 

¿En qué consiste la operación?

La operación se hace bajo control endoscópico, a través del orificio nasal, utilizando instrumentos adecuados (gubias, fresas, escoplos) según la preferencia del cirujano, o fibra láser. Los mejores resultados se obtienen con la instrumentación clásica. El láser tiene indicaciones concretas y sus resultados son menos espectaculares que con los otros métodos. La vía externa, usada preferentemente por los expertos en Oftalmología, obtiene los mismos resultados a corto y largo plazo, que la vía endoscópica, pero esta última se ha ido imponiendo en los últimos años, Para asegurar la permeabilidad del orificio de nueva creación suele utilizarse una fina sonda de silicona, insertada en ambos canalículos lacrimales y anudada en la fosa nasal, por un tiempo variable, aunque no siempre es necesario dejarla.

¿Qué complicaciones existen?

Las complicaciones de la operación son escasas, siendo la más frecuente el sangrado nasal postoperatorio fácilmente controlable con una exploración y tratamiento endoscópico una vez localizado el punto sangrante. Los hematomas palpebrales, carentes de importancia, pueden darse en algunos casos. La extrusión de la sonda a medio y largo plazo es una complicación menor, más molesta que grave, aunque hay que tener precaución para que no produzca una lesión corneal si no se soluciona recolocándola o extrayéndola a través de la nariz.

Al final la recomendación es visitar a su Otorrinolaringólogo o en su defecto visitar nuestro sitio https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/otorrinolaringologos/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.