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Las cataratas son un problema que toda la población va a padecer en algún momento. Sin embargo, no son motivo de alarma. No se trata de ninguna enfermedad sino de un envejecimiento ocular, y como tal, todos llegaremos a padecerlas. Actualmente, la cirugía es el mejor tratamiento.

Las cataratas constituyen un importante problema de salud pública al relacionarse con la edad. Las cataratas consisten en una opacidad del cristalino, una lente normalmente del ojo que sirve para enfocar y que normalmente es clara y transparente. No es un tumor ni una formación de piel o de tejidos nuevos sobre el ojo, sino que la lente misma se nubla. Tampoco se le puede llamar enfermedad, sino más bien envejecimiento ocular.

Síntomas

Según el tamaño y la localización de las áreas de opacidad del cristalino, una persona puede o no darse cuenta de que está desarrollando una catarata. Por ejemplo, si ésta se localiza en el borde externo de la lente, la vista no sufre cambios; pero si la opacidad está situada cerca del centro de la lente, generalmente interfiere con la visión.

A medida que las cataratas aumentan, la visión puede hacerse más borrosa. Esta disminución de la agudeza visual es uno de los síntomas más claros y típicos en las personas que están desarrollando una catarata. Los ojos pueden tener una mayor sensibilidad a la luz dificultando la conducción. También se produce una alteración en la percepción de los colores. Y en muchos casos se puede llegar a producir una diplopía (visión doble en el ojo en el que se está produciendo la catarata). Aunque nadie se libra de padecer cataratas, hay personas que tienen mayor predisposición. Los miopes y los diabéticos son grupos de riego a contraer cataratas a una edad más temprana. Existe también un tipo de catarata congénita que la desarrollan los bebés.

Existen otros factores, aparte de la edad, que pueden anticipar la aparición de cataratas. Un golpe, una punción, un corte, el calor intenso o una quemadura causada por agentes químicos son factores que puede lesionar el cristalino dando lugar a una catarata traumática. file (1)

Algunas profesiones están más vinculadas a su aparición. Es el caso de los sopladores de vidrio. Las personas que se dedican a hacer cristales, están expuestos a altas temperaturas además de mirar continuamente la luz del horno. Estos profesionales desarrollan cataratas antes de lo normal. De este modo, parece haber una relación directa entre la exposición a la luz intensa y el desarrollo de cataratas. Sin embargo, deportes como el esquí, no implican riesgos. Además existen protecciones como las gafas de sol, que evitan el daño ocular.

No son causa de ceguera Las cataratas ya no son causa de ceguera. Puede darse el caso de que el problema esté muy avanzado. Se pueden distinguir rápidamente porque es posible observar que la pupila en vez de ser negra es blanca. Sin embargo, la persona que la padece no llega al extremo de perder la visión totalmente, sino que sólo percibe luz. Actualmente ya no se llega a estos extremos.

Tipos

La catarata más frecuente es la catarata senil, que aparece habitualmente entre los 65 a los 70 años. Pero este dato no es totalmente preciso, ya que pueden existir personas que las desarrollen a una edad más temprana, en torno a los 55 años, e incluso puede haber gente que no las sufran hasta los 80.

Otro factor de riesgo es que la madre haya padecido rubeola durante el embarazo ya que puede infectar al feto y que desarrolle este tipo de cataratas. Sin embargo, es muy extraño que esto suceda, ya que hoy en día no es habitual que una madre contraiga esta enfermedad con los métodos preventivos con los que se cuentan.

El paciente suele acudir al oftalmólogo porque percibe una pérdida de visión. Existen pruebas para el diagnóstico como la toma de agudeza visual, al leer las letras o las filas y con la lámpara de agudeza visual, puede diagnosticarse si se trata cataratas.

Existen algunos fármacos como gotas, ungüentos, pastillas o incluso dietas especiales o ejercicios oculares que provocan un retraso en la aparición de este envejecimiento ocular, pero el doctor Román no las recomienda ya que la catarata senil va a aparecer irremisiblemente.

El único tratamiento realmente efectivo es la cirugía. Esta técnica consiste en extraer el cristalino opaco. Se realiza con ultrasonido, con el cual se hace una pequeña incisión de 3 milímetros por encima del ojo. Luego se elimina la catarata, y por la misma herida se coloca una lente intraocular de acrílico plegable que reemplaza el cristalino opaco. Como la herida es tan pequeña, no se necesitan puntos de sutura aunque algunos médicos que están empezando colocan algún punto de seguridad.

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