Seleccionar página

Es posible que hayas acudido alguna vez a un fisioterapeuta, incluso puede que acudas de forma regular. Sin embargo, estoy seguro de que en el siguiente listado encontrarás 10 curiosidades que te sorprenderán sobre la fisioterapia, los fisioterapeutas y el tratamiento de patologías de todo tipo.

10. Los fisioterapeutas pueden trabajar en diferentes entornos.

Contrariamente a lo que piensa mucha gente los fisios trabajamos en diferentes ámbitos, como hospitales; ambulatorios; clínicas particulares; empresas de fisioterapia a domicilio; equipos y centros deportivos; centros de día para mayores; residencias; colegios… ¡Y en algunos países incluso en urgencias!

9. Existen diferentes especialidades de la fisioterapia.

Del mismo modo que los fisioterapeutas desarrollamos nuestra profesión en diferentes medios, también empleamos distintos métodos y herramientas terapéuticas que se ajustan a nuestra rutina de trabajo. Algunos ejemplos de estas especialidades son:  la fisioterapia manual ortopédica (que es lo que la gente nos pide realmente a los fisios cuando quieren que les “crujas la espalda”); la rehabilitación cardiovascular y respiratoria; la rehabilitación neurológica; los cuidados intensivos, posturales y de úlceras por decúbito; el drenaje linfático manual; la electroterapia; la masoterapia o masaje… Incluso contamos con una especialidad de fisioterapia veterinaria para nuestras mascotas y los animales de competición.

8. Los fisioterapeutas pueden tratar el vértigo.

Cuando una persona experimenta mareos y vértigos con los cambios de postura o al mover la cabeza, es probable que esté padeciendo de vértigo postural benigno. De entre todos los tipos de vértigo que existen, este en concreto es el más habitual. El vértigo es una disfunción del sistema vestibular interno del oído y puede tratarse de forma muy efectiva con fisioterapia, requiriendo habitualmente de muy pocas sesiones.

7. Los fisioterapeutas tienen títulos universitarios.

A pesar de que los fisioterapeutas en España existen desde la década de los 70, todavía existe gran cantidad de pacientes que desconocen que la fisioterapia es una carrera universitaria. De hecho, existen diversos másteres y doctorados para ahondar en el conocimiento de las diferentes especialidades de la misma, como el máster en fisioterapia deportiva; el máster en diagnóstico fisioterapéutico o el doctorado en osteopatía. Además, los fisioterapeutas tenemos un colegio profesional autonómico que defiende y garantiza la calidad de la profesión.

6. Puedes recibir tratamiento de un fisioterapeuta sin ver a un médico antes.

Aunque los fisioterapeutas no somos médicos, podemos trabajar de forma independiente a partir de un diagnóstico fisioterapéutico. A partir de la entrevista y posterior examen físico se propone un tratamiento, un seguimiento del mismo y la posible derivación a otros profesionales de la salud. También puedes acudir a un médico especialista para que valore tu situación, en cuyo caso será el propio doctor quien decida si debes ser tratado por un fisioterapeuta.

5. Los fisioterapeutas no te curan: te curas tú.

Puede que lo que lees te sorprenda, pero los fisioterapeutas no tenemos varitas mágicas ni hacemos magia, pero tampoco disfrutamos viendo a gente sufrir. Los fisioterapeutas tenemos herramientas para mejorar tu estado y “hackear” el dolor durante un tiempo, pero habitualmente son los pacientes activos que se preocupan a diario por hacer bien su rehabilitación los que de verdad se curan y salen adelante más rápido. Cuando realizas esos molestos ejercicios de rehabilitación que te mandó el fisio estás luchando para mejorar o curar tu problema de salud ¡por lo que son muy importantes! El tratamiento del siglo XXI no puede ser sólo pasivo, la terapia física es un binomio en el cual el fisioterapeuta encauza tu problema hacia la solución y tú alcanzas esa meta de forma activa.

4. Si le dices a tu fisioterapeuta que un ejercicio es fácil, lo hará más difícil.

De la misma manera si un ejercicio resulta muy complicado (o imposible de hacer) buscaremos la forma de asegurar que puedas hacerlo, reduciendo su dificultad o buscando alternativas que sean lo más efectivas posibles.

3. Cuando un fisioterapeuta te masajea un músculo, no tiene porqué ser una experiencia tipo SPA.

En algunos casos, el masaje consta de técnicas terapéuticas que abarcan tejidos profundos, relajan la musculatura que se encuentra contracturada o con un tono muy elevado. La finalidad de estas técnicas es mejorar la movilidad articular de la articulación y musculatura implicada, que puede estar muy inflamadas (y eso duele, lo sabemos).

2. La frase hecha de “no pain, no gain” en algunos casos no es cierta.

Literalmente del inglés “sin dolor, no hay ganancia”. Existen algunos diagnósticos para los que sin duda este dicho es cierto, como en los casos de las prótesis totales de rodilla en los que hay que ir más allá del rango de movilidad actual. Lo mismo ocurre en el caso de la capsulitis retráctil de hombro (popularmente conocido como “hombro congelado”) y otras intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, la mayor parte del tiempo los ejercicios deberían ser relativamente indoloros o de dolor controlado (una molestia con la que el paciente puede trabajar con cierta comodidad).

1. En serio, es fundamental que hagas tu rutina de “ejercicios para casa”.

Hay una buena razón por la que los fisioterapeutas empleamos tiempo y esfuerzo en diseñar un programa de “ejercicios para casa” que sean 100% específicos para ti. Si no sigues nuestras recomendaciones durante la terapia o de forma posterior vas a conocer al fisioterapeuta muy bien en el plano personal, porque vas a tener que volver a su consulta por el mismo problema una y otra vez.

Al final la recomendación es visitar a su Fisiatra o en su defecto visitar nuestro sitio web  https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/medicina-de-rehabilitacion/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.