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El cartílago articular se puede dañar por eventos traumáticos y también puede presentar daños asociados con fracturas y envejecimiento.  

El cartílago es el tejido firme, pero flexible, que cubre todas las articulaciones del cuerpo, y es el encargado de permitir el libre movimiento; carece de vasos sanguíneos y nervios. Asimismo, una variante conocida como cartílago hialino, da forma y apoyo a otras partes de cuerpo como las orejas, la nariz y la tráquea. Así, cuando el cartílago está saludable permite que los huesos se muevan con libertad unos entre otros de manera libre, evitando que éstos rocen entre sí.

Cuándo sufre daño el cartílago articular

El cartílago articular se puede dañar por eventos traumáticos y también puede presentar daños asociados con fracturas y envejecimiento. Además, puede verse afectado en asociación a lesiones de ligamentos, luxaciones y ciertos tipos de fracturas que pueden menoscabarlo irreversiblemente.

Otros factores que son importantes para el desgaste del cartílago articular son:

  • La obesidad o el aumento de peso: esto se debe a que, el  exceso de peso altera nuestro metabolismo, aumenta la fricción de las articulaciones, en consecuencia, es recomendable evitar una vida sedentaria. Además, es imprescindible realizar ejercicio, porque la falta de musculatura bien desarrollada también favorece un mayor soporte de carga y peso en nuestro cuerpo.
  • Mala alimentación o desequilibrios nutricionales.
  • Sexo: de acuerdo a la experiencia médica las mujeres suelen tener una mayor presencia de degeneración en cartílago articular.
  • Alteraciones en las posturas: Una mala postura puede provocar un desequilibrio en la distribución de las cargas, lo que puede provocar desgaste en algunas zonas articulares.
  • Condiciones genéticas: También pueden existir condiciones genéticas que nos hagan más susceptibles a tener este tipo de padecimientos.

Por otra parte, una de las regiones con mayor afectación y donde  se suscitan lesiones en el cartílago articular tiene que ver con la rodilla, como consecuencia de una enfermedad degenerativa. Según la literatura especializada en Estados Unidos, por ejemplo, anualmente se llevan a cabo unas 500 mil cirugías para este padecimiento en general.

Aparte, la degeneración en el cartílago articular provoca la fricción en los extremos de los huesos, esto acrecienta el roce ente éstos, lo que aumenta, a su vez, el deterioro. En casos más avanzados de fracturas y lesiones incluso se pueden desprender pequeños pedazos de cartílago.

Cómo saber si se tiene una lesión en el cartílago articular

La destrucción del Cartílago se presenta principalmente a través de dolor que se suscita en una zona específica asociado a un proceso inflamatorio complejo y progresivo.

También se pueden dar casos de rigidez o enfriamiento de la zona, así como disminución o pérdida de movilidad. Además,  algunas veces pueden existir casos de deformidad por el desprendimiento que se ocasiona con la degeneración. Asimismo, el tratamiento dependerá del grado de deterioro en las áreas afectadas, la duración e intensidad de los síntomas lo cual será determinado por el médico especialista.

El injerto de células como solución

Si lo determina el médico se puede implantar en el paciente sus propias células para reparar el daño articular. Generalmente, el tratamiento se indica a personas con una fractura o lesión que no tiene mucho tiempo de evolución. Así, cuando se presenta una lesión traumática en una zona de carga como la rodilla este tipo de procedimientos es más recomendable, siendo menos la aplicación para procesos degenerativos o de larga evolución.

Existen dos tipos de injerto:

  • Auto logo: cuando el paciente es el donador
  • De Cadáver: aunque parezca sorprendente muchas veces se toman algunas células de algunos bancos de tejidos, lo cual depende de la regulación médica de cada país.

Más sobre esta técnica

El procedimiento se realiza a través de instrumentación específica y técnicas que aplica el médico ortopedista, para colocar injertos con forma de tubo, los cuales se colocan a manera de “taquetes” en la zona dañada. Algunos se hacen a través de cirugía artroscópica y otros más por cirugía abierta.

La cicatrización para esta cirugía dependerá del tamaño del defecto corregido, con un periodo de 6 a 12 semanas. Y la rehabilitación de la cirugía lleva un promedio de 12-16 semanas. En general las personas que pasan por este procedimiento tienen un periodo de recuperación de 4 a 6 meses con buenos resultados.

El mayor beneficio de este procedimiento es la restauración de la superficie articular con una recuperación que mejora las funciones articulares del cuerpo. El riesgo para esta cirugía es similar a cualquier otro procedimiento quirúrgico, según datos de consulta puede existir una falla del 20% al 40%, lo que también depende del tipo de cirugía y de la resistencia corporal de cada paciente.

Se debe prevenir

Si bien cada día existen nuevos tratamientos que facilitan la vida de los pacientes, no obstante,  es necesario prevenir la degeneración de las articulaciones. Esto se puede lograr a través de mantener un peso adecuado, además de un buen tono muscular a través de actividades simples como caminar o correr y mantener, siempre, una postura adecuada evitando un desequilibrio en las cargas.

 

Al final la recomendación es visitar a su Ortopedista o en su defecto visitar nuestro sitio web https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/ortopedistas/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.