El Dr. Jorge García-Olaverri, reconocido especialista en Urología, destaca por ser haberse especializado en cirugía de riñónpróstata y vejiga, para las que utiliza las últimas técnicas quirúrgicas. Existen algunas preguntas que los pacientes se hacen cuando van a someterse a esta intervención.

 

¿Qué requisitos son necesarios para donar un riñón?

Existen dos formas de obtener un riñón para trasplante. Por un lado, existe la posibilidad de que un familiar o conocido done uno de sus riñones a la persona que lo necesita. En este caso, se precisa que el donante sea una persona sana, sin factores de riesgo que nos hagan sospechar que pueda desarrollar una enfermedad renal en el futuro. Por otro lado, existe la posibilidad de obtener el riñón de un donante que haya fallecido. Para ello, es preciso que se den una serie de condicionantes en su fallecimiento. Clásicamente se obtenían de pacientes sanos que sufrían una muerte cerebral por un traumatismoaccidente cerebrovascular… Hoy en día, gracias al desarrollo de nuevas técnicas de extracción y preservación, también se pueden obtener órganos de pacientes que hayan fallecido tras una parada cardiaca.

 

¿En qué consiste el procedimiento para la persona que dona el riñón?

La persona que quiera donar un riñón a un familiar, donación en vivo, que solemos llamar, debe dirigirse con el familiar o conocido al que va a donar el riñón al servicio de Nefrología y Urología de su centro de salud. Una vez allí, el especialista le realizará las pruebas necesarias de compatibilidad mediante un análisis de sangre para valorar si realmente es candidato a donar un riñón. Si esto es así, posteriormente se realizarán una serie de pruebas para valorar el estado de sus riñones y programar la intervención de extracción y puesta del órgano, que será llevada a cabo por el servicio de Urología. El procedimiento consiste en realizar una nefrectomía o extracción del riñón, normalmente vía laparoscópica, mediante la cual, utilizando pequeñas incisiones en el abdomen, se accede al órgano y se extrae. Con la utilización de esta técnica, no sólo se mejora el postoperatorio del paciente, reduciendo sus días de estancia en el hospital a 2-3 días, sino que además se mejoran los resultados estéticos respecto a las incisiones abdominales clásicas.

¿Cómo es el procedimiento para el receptor?

La gente piensa que clásicamente se extrae uno de los riñones del receptor y es en ese lugar donde se coloca el nuevo, pero la realidad es que la puesta del órgano en el receptor se realiza habitualmente mediante una incisión en la parte baja lateral del abdomen, donde el nuevo órgano se conecta a los grandes vasos que llevan sangre hacia las extremidades inferiores. Se coloca aquí, por un lado, porque el riñón es un órgano que necesita de un gran aporte de sangre y por otro, porque es un lugar que facilita al cirujano el correcto acceso y manejo del mismo durante la intervención. Es por ello que la gente trasplantada tiene tres riñones, los dos suyos que ya no funcionan, más el nuevo que recibe, y en caso de que se trasplante más de una vez, puede llegar a tener cuatro o cinco riñones.

 

¿Qué porcentaje de éxito tiene esta cirugía?

Los centros trasplantadores, habitualmente, son centros con amplia experiencia en este tipo de técnicas y cirugías, no cualquier hospital está autorizado para desarrollar este tipo de intervenciones, con lo que el éxito de la extracción y la puesta es cercano al 100% intentando asegurar todo lo posible un resultado satisfactorio del proceso. Los riñones donados funcionan exactamente igual que los riñones propios, en muchas ocasiones mejor, porque habitualmente proceden de personas sanas que han pasado satisfactoriamente todos los procesos de selección. Una vez realizado el trasplante, el receptor únicamente precisa de tomar una medicación inmunosupresora y controles rutinarios por su nefrólogo para que el órgano donado no sea rechazado por su organismo.

 

¿Cómo es el postoperatorio? ¿Cuándo puede el paciente reincorporarse a su vida habitual?

El paciente que dona el riñón, habitualmente abandona el hospital en 2-3 días, pudiendo reincorporarse a su vida habitual en el plazo de pocas semanas. En el caso del paciente que recibe el órgano, su estancia se prolonga un poco más porque precisa de controles para comprobar el correcto funcionamiento del órgano y controlar los niveles de la medicación inmunosupresora, pero su estancia no se alarga más de 1-2 semanas en el centro hospitalario, pudiendo reincorporarse a su vida habitual en las siguientes semanas.

 

Al final la recomendación es visitar a su UROLOGO o en su defecto visitar nuestro sitio web https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/urologos/  para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.