Los tipos de cáncer más frecuentes en niños son: leucemia, tumores del sistema nervioso central, linfomas, tumores de tejidos blandos, retinoblastoma, tumores malignos de hueso, tumores renales malignos tumores de células germinales, neuroblastoma y tumores hepáticos.

 

Leucemia

Se caracteriza por ser un grupo de enfermedades que se originan en la médula ósea. La leucemia se produce cuando un cierto tipo de glóbulos blancos (leucocitos) anormales se dividen de manera descontrolada y no permiten la producción normal de sangre, causando anemia, infecciones y sangrado en el paciente, debido a la diseminación. El tipo más frecuente es la leucemia linfoblástica aguda. Los avances del tratamiento han permitido que actualmente se curen 7 de cada 10 niños. Cualquier tipo de cáncer debe de ser diagnosticado y tratado ante los primeros síntomas por un oncólogo.

Tumores del sistema nervioso central

La mayoría de estos tumores son de bajo grado de malignidad y pueden curarse con cirugía, siendo pocos los casos que requieren radioterapia y un menor porcentaje los que necesitan quimioterapia. En el caso de los tumores cerebrales malignos el tratamiento es más difícil y las posibilidades de curación menores, por ello el tratamiento, en la mayoría de los casos incluye cirugía, quimioterapia y radioterapia.

Linfomas

Los linfomas se caracterizan por ser un grupo de enfermedades malignas, originando linfocitos. Existen dos tipos, linfoma de hodking y linfoma no hodking. Ambos tienen una gran posibilidad de curación, sin embargo, el segundo es más frecuente y de mayor crecimiento (aparecen en timo, intestino delgado, ganglios linfáticos, piel, tejidos blandos o huesos). Estos requieren de quimioterapia, mientras que en muchos casos de linfoma de hodking se requiere radioterapia.

Tumores de tejidos blandos

Se originan en el músculo, cartílago, células que almacenan grasa, células de los vasos sanguíneos y otros tejidos. El tipo más frecuente es el rabdomiosarcoma que se produce del músculo esquelético, originándose en cabeza, cuello y tracto genitourinario, con poca frecuencia aparece en las extremidades y el tronco. El tratamiento es a base de quimioterapia y muchas veces va acompañado de radioterapia.

Retinoblastoma

Es el tumor ocular más frecuente en los niños pequeños, el cual puede ser hereditario o no, y presentarse en uno o ambos ojos. Si se diagnostica tempranamente es posible el salvamento ocular, empleando tratamientos como láser, crioterapia, braquiterapia o quimioterapia supraselectiva. Sin embargo, en la mayoría de los casos es necesaria la enucleación, que muchas veces es curativa. Muchos pacientes requieren el uso de quimioterapia, y en pocos casos también es necesaria la radioterapia. Cuando se diagnostica en fases tempranas es posible curar hasta el 95% de los casos, siempre y cuando no se haya diseminado fuera de la órbita.

Tumores malignos de hueso

Se forman por la proliferación de células dentro del hueso y pueden generarse del mismo tejido (tumores primarios de hueso) o incluso son el sitio donde se forman otros (metástasis óseas). El tumor maligno más frecuente es el osteosarcoma que ocurre durante la adolescencia y en más de la mitad de los casos se localiza alrededor de la rodilla. El segundo en frecuencia es el sarcoma de ewing, que se desarrolla en huesos (escápula, las costillas o pelvis). En ambos tumores la curación depende de la posibilidad de resecar completamente el tumor y de si se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

Tumores renales malignos

El más frecuente es el tumor de Wilms, el cual se origina de células embrionarias del riñón, siendo de rápido crecimiento. Tiene mayor incidencia en niños entre 3 y 4 años en uno o ambos riñones. El tratamiento requiere cirugía y quimioterapia, y en ciertos casos también radioterapia. Anteriormente, la mortalidad de este tumor era muy alta, pero hoy día con la combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia la mayoría de los pacientes son curados.

Tumores de células germinales

Las células germinales engloban tumores benignos y malignos. Pueden ser gonadales (de ovario o testículo) o extragonadales (de abdomen, tórax, región sacra, cuello o sistema nervioso central). Estos tumores comprenden varios subtipos, tales como germinoma, tumor de senos endodérmicos, coriocarcinoma, carcinoma embrionario y teratomas. El tratamiento para éstos incluye cirugía, y con excepción de los teratomas que son muy sensibles a la quimioterapia. Los tumores que se encuentran en el sistema nervioso central no son operables y se atienden a través de quimioterapia y radioterapia.

Neuroblastoma

Este tipo de cáncer se caracteriza por ser casi exclusivo de los niños, en la mayoría de los casos sucede en los pequeños, aunque también ha habido casos en adolescentes. Deriva de las células que dan origen a la médula de la glándula suprarrenal y ganglios del sistema nervioso simpático. La mitad de los tumores se presentan en el abdomen, y otros en el tórax y cuello. En etapas tempranas es curable con cirugía, mientras que, en casos de diseminación, la recuperación es difícil, ya que se requiere radioterapia, quimioterapia y trasplante de células progenitoras hematopoyéticas.

Tumores hepáticos

Este tipo de tumores son inusuales en niños, incluyen al hepatoblastoma, siendo el más común que se presenta en niños de 0 a 3 años; también existen los sarcomas hepáticos y el hepatocarcinoma. El tratamiento implica sesiones de quimioterapia más cirugía, aunque, el trasplante hepático también se toma en cuenta en casos no diseminados.

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