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La gran mayoría de mujeres al notarse un bulto en la mama piensa en lo mismo: Cáncer.

Pero la realidad es que la presencia de un quiste en la mama no significa que la paciente padezca cáncer, pues la mayoría de ellos son benignos. Estos bultos pueden ser quistes o fibroadenomas, pero en ambos casos no son tumores peligrosos y no se podrán extender a otros órganos del cuerpo.

Tumores benignos

Por un lado, el bulto puede ser un quiste, una bolsa de líquido, que puede provocar dolor sobre todo si es de gran tamaño. El tratamiento puede ser su extirpación o se puede tratar de eliminar el líquido mediante una punción. En cada caso, el ginecólogo valorará junto a la paciente cuál es la mejor opción.

Por otro lado, el bulto puede ser un fibroadenoma. Estos se producen con el desarrollo anormal del tejido de la mama y también está en manos del ginecólogo valorar si es necesaria su extirpación o no.

Tumores malignos

En el caso en que el bulto sea realmente un tumor cancerígeno, es fundamental el diagnóstico precoz para aumentar las probabilidades de curación de la paciente. El tratamiento vendrá definido por el tipo de tumor y el estadio en el que se encuentre el cáncer. En la mayoría de los casos se basará en la cirugía para extirpar el tumor.

En la actualidad, la cirugía de mama es conservadora, es decir, dos de cada tres mujeres que se someten a una cirugía para la extirpación del tumor maligno pueden conservar la mama. Además, el tercio restante tiene la posibilidad de reconstruirse el pecho durante la misma intervención si así lo desea.

Para mayor información te recomendamos consultar con tu ginecólogo de confianza.