El deporte, además de muy beneficioso, es adictivo. Cuando se empieza en una nueva actividad deportiva, sería del todo aconsejable hacerse una revisión médica que permitirá al deportista practicar deporte de una forma más segura, pudiendo así evitarse desgraciados casos de muerte súbita que tanta repercusión mediática tienen. 

Exploración física y electrocardiograma

Lo primero a realizar es una exploración física que incluya una auscultación cardio-pulmonar. Con la auscultación del corazón se pueden detectar soplos y arritmias.

El soplo es un ruido anómalo que se oye al auscultar el corazón. Estos soplos pueden ser funcionales (también llamados inocentes), es decir, que no responden a ninguna alteración orgánica o estructural cardíaca que lo justifique. En este caso el deportista puede practicar deporte sin ningún problema; y también hay soplos de origen orgánico, provocados por una alteración cardíaca (válvula estrecha, válvula que no cierra, corazón grueso, cardiopatías congénitas, etc). Aquí el cardiólogo valorará si se puede hacer o no deporte y con qué intensidad.

Con la auscultación de los pulmones, el cardiólogo también comprueba que haya una correcta entrada de aire y pueden detectarse ruidos (roncus y sibilantes) que puedan hacer pensar que hay una obstrucción a nivel bronquial.

El siguiente paso es realizar un electrocardiograma de 12 derivaciones, la prueba más básica en Cardiología. Es rápida, sencilla, barata, inocua e indolora y sirve para hacer un registro eléctrico del corazón y diagnosticar patologías como: trastornos del ritmo (arritmias), sospecha de engrosamiento de las paredes (miocardiopatía hipertrófica), alteraciones en las vàlvulas (valvulopatias), transtornos de conducción que pueden provocar arritmias malignas, (síndrome de Brugada, sindrome de Wolf-Parkinson-White, etc), infartos de miocardio, bloqueos en la conducción eléctrica etc.

Estas dos pruebas son las que necesitaría un deportista que no fuerza su cuerpo al límite. Cuando ya pasamos a deportistas de mayor rendimiento, que ponen su cuerpo y su corazón al límite, se aconseja profundizar más en el estudio cardiológico.

Ecocardiograma

En los deportistas de mayor rendimiento se suele realizar un Ecocardiograma transtorácico, que permite recrear en una pantalla la imagen del corazón en movimiento en tiempo real. Esta prueba no necesita preparación especial y dura entre 15 y 45 minutos. Además es inocua y no tiene contraindicaciones.

El ecardiograma estudia los siguientes parámetros:

  1. Medida y grosor de todas las cavidades del corazón
  2. Fuerza de bombeo del corazón
  3. Problemas en las válvulas del corazón
  4. Líquido dentro del saco que envuelve el corazón (pericardio)
  5. Coágulos de sangre o tumores dentro del corazón
  6. Cardiopatías congénitas
  7. Tamaños de algunas partes de la aorta.

    Actualmente el ecocardiograma no permite ver las arterias coronarias, que son las que provocan cuando se obstruyen el infarto de miocardio, la causa más frecuente de muerte súbita en deportistas de más de 35 años. Para los deportistas de menos de 35 años, los problemas más habituales son las cardiopatías congénitas y las miocardiopatías, siendo la más frecuente la miocardiopatia hipertrófica(paredes del corazón muy engrosadas que pueden provocar arritmias y muerte súbita). La realización de un ecocardiograma descartará o confirmará si el deportista sufre o no estas alteraciónes.

    Prueba de Esfuerzo Clínica

    Si el futuro deportista tiene más de 35 años y no practica ejercicio (la típica persona sedentaria, fumadora y que de repente quiere adelgazar y empieza a hacer ejercicio), es recomendable que se haga una prueba de esfuerzo clínica. Esta prueba la tiene que realizar un cardiólogo y consiste en caminar o correr en una cinta o pedalear en una bicicleta estática, pero la monitorización se hace con un electrocardiograma de 12 derivaciones.

    Aquí no se controla el limite aeróbico y anaeróbico. Lo que se estudia es la reserva coronaria, es decir, la probabilidad de que el deportista tenga lesiones en las arterias coronarias, que son los vasos que llevan la sangre oxigenada al corazón y hacen que este esté bien irrigado para poder latir con fuerza y ritmo normal. También se observa la progresión de la tensión arterial cada 2 minutos.

    En cardiología se consideran lesiones significativas aquellas obstrucciones de más del 70%, ya que es a partir de este límite cuando esta obstrucción provoca problemas de irrigación al corazón en caso de ejercicio y produce la famosa “angina de pecho de esfuerzo”. Si la placa que obstruye se rompe de forma repentina, se forma un coágulo, se tapa la arteria de golpe y se produce lo que se conoce como infarto agudo de miocardio, que es un cuadro clínico de extrema gravedad, con una mortalidad global del 30-40%, aunque una vez en el hospital la mortalidad baja de forma considerable a menos del 5-10%. Por esto es tan importante acudir rápidamente a un servicio de urgencias cuando una persona tiene dolor en el pecho para que se le realice un electrocardiograma.

    Prueba de esfuerzo con consumo de gases

    El paciente de menos de 35 años sin ningún tipo de cardiopatía, puede hacerse una prueba de esfuerzo con consumo de gases. Las hacen los médicos especialistas en medicina deportiva, no los cardiólogos.

    Esta prueba sirve para conocer muy bien el cuerpo y saber las frecuencias cardíacas a partir de las cuales el metabolismo quema grasas, azúcares de forma aeróbica y anaeróbica, y aprovechar mejor los recursos energéticos en pruebas de ultrafondo.

    Se trata de correr en una cinta sin parar y respirar con una máscara algo incómoda pero que se tolera bien. Al inicio de una prueba de fondo, para obtener energía, se empiezan a consumir hidratos de carbono y al cabo de unos 15 minutos se empiezan a consumir grasas. El umbral aeróbico marca el inicio de producción de ácido láctico (es decir, empezamos a obtener energía a partir de la glucosa en parte consumiendo vía aeróbica y en parte vía anaeróbica) pero el cuerpo, vía hepática, es capaz de ir “limpiándolo”. En este nivel se están consumiendo hidratos de carbono y grasas más o menos al 50%. Por debajo este umbral el mayor porcentaje de consumo es de grasas: 1 Kg de grasa aporta una energía de 9.000 calorías. Llegados al umbral anaeróbico, al cuerpo ya le cuesta limpiar el ácido láctico que se va acumulando en el organismo, creando un clima de acidosis metabólica (bajada del PH sanguíneo), que combate con una alcalosis respiratoria hiperventilando (respirando muy deprisa). Respirando rápido se elimina CO2, que es ácido, y así se mantiene el PH sanguíneo por el efecto tampón que se produce. Es el punto en que el corredor tiene sensación de “sacar el hígado por la boca” para mantener el ritmo. En este momento el consumo es mayoritariamente de hidratos de carbono y, por tanto, limitado.

    El tiempo que un deportista aguanta en acidosis (con un nivel alto de ácido láctico) depende del entrenamiento y de la cantidad de masa muscular. En todo caso, el umbral que hay que tener en cuenta en ejercicios largos es el aeróbico (para sentirnos cómodos). Ya se sabe que hay intervalos de tiempo en los que se va entre umbrales, pero sobre todo, el riesgo está en superar durante mucho rato el umbral anaeróbico ya que en este caso se alcanza antes el agotamiento. Hay que decir que estas frecuencias son aproximadas, porqué la variación entre medirlas en laboratorio o en el exterior puede ser de un 5-10%.

Este artículo no busca alarmar a nadie, pero si concienciar a la gente de que hacer deporte es una excelente y saludable práctica. Alarga la esperanza de vida y la calidad de la misma y tomando ciertas precauciones se puede bajar a la mínima expresión los riesgos que pueden derivarse.

 

Al final la recomendación es visitar a su Cardiólogo o en su defecto visitar nuestro sitio web https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/cardiologos/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.