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Según los especialistas en Cirugía vascular, la enfermedad varicosa es, posiblemente, una de las enfermedades más comunes del ser humano. De modo general podríamos decir que en España existen 3.000.000 de casos de varices, de las cuales un tercio tendrán asociado un síndrome ortostático en mayor o menor grado.

 

Entre los factores epidemiológicos asociados a la enfermedad varicosa los más importantes son:

– Sexo: más frecuente en mujeres que en hombres, aunque bien es cierto que las mujeres acuden más a consulta para tratar las varices por motivos estéticos, cosa que los hombres hacen en menor medida.

– Edad: el 30% de la población mayor de 60 años presenta algún tipo de insuficiencia venosa. Este porcentaje puede llegar hasta el 50% en las mujeres.

– Herencia: como tal las varices no se heredan, pero presentan un importante factor familiar en su incidencia.

– Profesión: las profesiones que obligan a una bipedestación prolongada presentan una mayor incidencia de varices. En algunos países se ha considerado como una enfermedad profesional.

– Obesidad: a nivel subcutáneo el tejido adiposo proporciona un menor soporte a la pared venosa, con lo cual las varices se desarrollan mucho más rápido.

– Gestación: el 60% de las pacientes varicosas inician su enfermedad con el primer o segundo embarazo.

 

Morfología de las varices

– Telengiectasias: su color depende de la profundidad a la que se encuentran. Las más superficiales y finas son de color rojo. En cambio, las más profundas son de color azulado. Son asintomáticas y solo representan un problema estético, por lo que muchas veces no se incluyen como enfermedad varicosa.

– Varices reticulares: son pequeñas varices hipodérmicas que normalmente se localizan en el hueco poplíteo y en la cara externa de rodilla o muslo.

– Varices tronculares: son las más frecuentes y responsables de la sintomatología asociada al síndrome ortostático. El tipo de varices de safena interna se desarrollan en la cara interna del muslo y en la pierna. Las varices de safena externa se encuentran en la cara posterior de la pierna.

– Varices de venas accesorias: son las que asientan en las ramas venosas de la safena interna o externa.

– Varices de las perforantes: pueden asentar sobre cualquier grupo de venas perforantes y son más frecuentes en las varices post-trombóticas que en las primarias o esenciales. Se localizan como una dilatación que se palpa muy bien en bipedestación, muchas veces dolorosa, apreciándose por debajo el agujero de la fascia muscular que está agrandado.

 

Clínica de las varices

El síndrome varicoso suele acompañarse de un conjunto de signos y síntomas que son crónicos y evolutivos con el paso de los años. El paciente debe aprender a vivir con ellos y cambiar sus hábitos de vida para aminorar su sintomatología. El orden de la sintomatología no es anárquico y suele seguir un orden cronológico bastante constante, por lo que ya en la primera visita se puede saber con una relativa seguridad los años de evolución de la enfermedad. Entre los síntomas se encuentran:

 

– Grado 1: aumento del relieve venoso

En esta etapa inicial el paciente presencia la aparición de venas más o menos dilatadas o tortuosas sin otra sintomatología. Es por esta razón que la mayoría de los pacientes corresponden al sexo femenino, seguramente en motivo de algún embarazo como punto de inicio de la aparición de varices. Por una simple cuestión ortostática el primer sitio donde se aprecian las varices es en la pierna.

 

– Grado 2: síntomas ortostáticos

En esta fase los síntomas son el cansancio, pesadez, plenitud, dolor, sensibilidad, edema y calambres. A nivel tisular ya empieza a objetivarse una liberación de sustancias «histamino-like» que van a perpetuar el ciclo con la irritación local, el dolor y el edema de la extremidad.

 

– Grado 3: signos de sufrimiento cutáneo

Entre los síntomas más comunes se encuentran el picor, quemazón, induración, pigmentación, capilaritis y atrofia. Los liberadores histamínicos son tan elevados que se origina una sensación de prurito a nivel del maleolo y la pierna. Este prurito va a originar lesiones más o menos profundas de rascado que a su vez pueden ser origen de diversas complicaciones. La capilaritis y la anoxia local acabarán provocando la atrofia del tejido cutáneo caracterizada por una lipoesclerosis con endurecimiento y adelgazamiento del soporte cutáneo suprafascial. Todas estas alteraciones preparan el terreno para el asentamiento de una úlcera venosa.

 

– Grado 4: úlcera venosa

La dermitis esclerosante y la persistencia de los fenómenos neurovasculares locales conducen finalmente a formas necrosantes de capilaritis que, de modo espontaneo o favorecido por microtraumatismos, desembocan en úlcera venosa maleolar.

 

Tratamiento de las varices

El paciente exige tratamientos rápidos, poco invasivos y que le permiten volver a reanudar su vida de forma casi inmediata. Algunos de los tratamientos son:

– Microcirugía de Muller bajo anestesia local

– Cirugía de método Chiva para la safena inguinal

– Radiofrecuencia de safena

– Sellado químico con pegamento

 

Al final la recomendación es visitar a su Angiólogo o en su defecto visitar nuestro sitio web https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/angiologos-2/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.

 

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