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En la mayoría de casos el síncope es benigno, y hay que tranquilizar al paciente y la familia. Sin embargo, en ocasiones puede deberse a una cardiopatía, por lo que es importante un correcto diagnóstico.

Qué es un Síncope

Se llama síncope a una pérdida transitoria de conocimiento debida a una disminución del riego sanguíneo cerebral, y es una de las causas más frecuentes de desmayo en niños y adolescentes. Sobre un 15-50% han padecido un síncope a lo largo de su vida y es infrecuente antes de los 12 años de edad. 

 

Síntomas de Síncope en niños

Según afirman los expertos en Cardiología Infantil, gran parte de los síncopes son benignos o vasovagales (síncope común), es decir, no responden a ninguna alteración estructural ni de la conducción eléctrica del corazón. Se caracterizan por ser rápidos, de duración corta y recuperación espontánea y completa.
Suelen producirse estando de pie (o levantándose de forma brusca) y tras un factor que los precipita:
– Ayuno
– Lugares llenos de gente o con mucho calor
– Sentimientos como ansiedad, miedo o dolor
– Visión de sangre
Sin embargo, el síncope también puede ser señal de alarma de alguna alteración cardiaca, lo que llamamos síncope cardiogénico, y es este el que puede ser un aviso de posible muerte súbita, y el que nos obliga a realizar un estudio más detallado.
La mayoría de los síncopes benignos tienen síntomas previos como mareos, palidez cutánea y sudoración, visión de puntos luminosos o pitidos, que avisan de la inminente pérdida de conciencia, dando tiempo en ocasiones a sentarse o a  avisar a gente de alrededor.
Aquellos síncopes que se deben a una causa cardíaca se manifiestan como pérdida de conciencia brusca o durante el ejercicio; además, se pueden acompañar de dolor torácico o taquicardias, y son potencialmente mortales. Pueden deberse a:
– Alteración estructural del corazón o de las arterias coronarias
– Inflamación cardíaca
– Engrosamiento de las paredes del corazón
– Presencia de cicatrices en el corazón

 

Diagnóstico de Síncope en niños

Realizando una buena historia clínica y con la exploración normal y un electrocardiograma, es suficiente para diagnosticar los síncopes vasovagales o benignos, dejando pruebas más específicas, como radiografía de tórax, ecografía cardíaca, prueba de esfuerzo, o Holter (prueba que registra la actividad eléctrica del corazón durante 24-48 horas, intentado detectar arritmias), para aquellos casos en los que se sospeche algo anormal.

 

Tratamiento del Síncope en niños y recomendaciones 

El tratamiento principal del síncope vasovagal es la prevención, evitando todos aquellos factores anteriormente mencionados que lo pueden precipitar, apoyado por una ingesta frecuente de líquidos y sal. Cuando se detecten síntomas premonitorios como el mareo o palidez cutánea, es necesario, además, sentarse y poner la cabeza entre las piernas. Y una vez instaurado, debemos elevar las piernas por encima del nivel de la cabeza para aumentar el riego sanguíneo cerebral.
Finalmente, el tratamiento del síncope cardiogénico consiste en el tratamiento de cada causa específica, pudiendo abarcar desde la cirugía y corregir la cardiopatía congénita o alteración estructural del corazón, la implantación de un desfibrilador dentro del corazón para revertir la aparición de una posible taquicardia maligna, la ablación o destrucción mediante cateterismo de una vía eléctrica anómala que predispone a arritmias, o simplemente tratamiento antiarrítmico y observación.

 

Al final la recomendación es visitar a su CARDIOLOGO PEDIATRA o en su defecto visitar nuestro sitio web https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/cardiologos-pediatras/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.

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