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Eso dependerá en la frecuencia con la que tu bebé ha estado expuesto al alérgeno. La alergia por lo general tarda en desarrollarse. Cada persona tiene un umbral al que debe llegar antes de que un alérgeno produzca una reacción, y este umbral puede tardar varios meses en alcanzarse.

De modo que si tu pequeño heredó la tendencia a ser alérgico a la caspa del gato, puede que no tenga ningún tipo de problema durante los primeros meses que esté con el animal o quizás tenga una reacción leve. Pero en algún momento, cuando el nivel de exposición llegue a su umbral, su organismo reaccionará y tendrá una reacción alérgica más severa.

¿Cómo puedo averiguar a qué es alérgico mi bebé?

Se requiere un trabajo minucioso de investigación, y a veces es necesario contar con la ayuda de estudios médicos para averiguar con exactitud la causa de una alergia. El momento en el que se produce el ataque de alergia puede ser una pista importante.

Las alergias al moho por lo general se manifiestan durante el tiempo húmedo o lluvioso y pueden ser difíciles de distinguir de los resfriados. Las alergias a los ácaros del polvo o a la caspa de los animales suelen ocasionar congestión por la mañana a lo largo de todo el año. Las alergias relacionadas con el polen son más comunes en la primavera, el verano y el otoño.

Lamentablemente, llevarte lejos al animalito por algunos días no te permitirá saber con seguridad si tu hijo tiene alergia al gato o al perro. Estudios que se realizaron en la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos indican, por ejemplo, que la caspa de un gato puede necesitar más de un año (después de que esa mascota ya no está en la casa), para degradarse y no causar molestias a las personas que sufren de alergias.

Por otro lado, si alejas a tu pequeño de la mascota (por ejemplo, durante unas vacaciones) y lo notas mejor, tendrás una buena pista, aunque no es una prueba concluyente. También deberías investigar si el bebé es alérgico a alguna otra cosa que haya en tu casa.

Si tus propias averiguaciones no te dan la respuesta, es hora de consultar con el médico. Este examinará al bebé y te hará un montón de preguntas. Si considera que el problema es alérgico, podría referirte directamente a un especialista en alergias o tal vez te sugiera un análisis de sangre para medir los niveles de anticuerpos IgE (alergia) en la sangre del niño.

Los análisis de sangre pueden ser menos precisos que las pruebas cutáneas. De modo que si el análisis de sangre indica la posibilidad de que haya una alergia, el próximo paso es que le hagan una prueba cutánea. Para ello, será necesario que consultes con un especialista en alergias.

Durante una prueba cutánea, el doctor aplica pequeñas cantidades de alérgenos comunes en la piel. Si el niño es alérgico a una sustancia, tendrá una reacción (similar a una picadura de mosquito) en ese lugar. Los bebés pueden tener reacciones menos fuertes que los niños mayores, pero aun así, las pruebas son muy útiles.

«Ten presente que las pruebas te permiten saber a qué es alérgico tu niño en ese momento en particular, aunque esto puede ir cambiando a medida que el niño crece», dice el especialista en alergias infantiles de Seattle, Frank S. Virant. Si el resultado de la prueba cutánea da negativo pero el niño continúa teniendo síntomas de alergia, pide que lo vuelvan a evaluar en seis a doce meses.

Para realizar las pruebas adecuadas para saber las alergias que tiene tu pequeño y las medidas que debes tomar al respecto, te recomendamos ampliamente acudir con  un alergólogo pediatrico.

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