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Entre otros malos hábitos que propician la enfermedad venosa tenemos la exposición al calor que provoca en el cuerpo la vasodilatación cutánea y el enlentecimiento circulatorio. Estar parados mucho tiempo, lo que se conoce como bipedestación prolongada. Compresiones locales o selectivas con prendas ajustadas, vendajes, medias, fajas y zapatillas.

 

¿Qué es la Enfermedad Venosa Crónica (EVC)?

Desde el año 2009, fecha de publicación del Consenso VEIN-TERM, se define la Enfermedad Venosa Crónica (EVC) como aquella situación patológica de larga duración derivada de alteraciones anatómicas o funcionales del sistema venoso que se manifiestan por síntomas y signos que necesitan estudio y tratamiento.

Sólo el 20% de la población general no presenta ningún grado de alteración en la circulación venosa, por el contrario, en el otro 80%, encontramos los diferentes grados de patología venosa y de estos el 80% pueden ser atendidos en la Atención Primaria de Salud donde se encuentran los pacientes comprendidos en la categoría C1 según la clasificación CEAP. De aquí la importancia del dominio de esta entidad tanto por los médicos generales como especialistas en Medicina Familiar.

 

 

Factores de riesgo no modificables: herencia, edad y género

Existen factores determinantes para padecer una Enfermedad Venosa Crónica, en algunos de ellos, como la herencia, el riesgo de que los hijos desarrollen venas varicosas es del 89% si ambos padres sufren IVC; del 47% si sólo un progenitor la sufre y del 20% si ninguno de estos tiene evidencia de IVC.

La IVC es más frecuente en mujeres de 35 y 40 años, el riesgo aumenta por una predisposición hormonal, embarazos. En mujeres de mayor edad es común que a partir de los 50 años la padezcan, ya que el desarrollo de debilidad de la pared venosa se agrava con el avance de la edad. Se debe resaltar que cada vez afecta a pacientes más jóvenes debido a que esta patología tiene mucho que ver con el estilo de vida.

Como ya se dijo, el sexo femenino sufre más de esta enfermedad, con una tasa de incidenciade 2 de cada 8 mujeres; por otro lado, se presenta en 1 de cada 8 con respecto al masculino. En el hombre es más frecuente las varices tronculares y en la mujer las reticulares y telangiectasias.

 

Factores de riesgo modificables

Existen diferencias entre algunos grupos étnicos relacionados con la alimentación y la actividad física, que pueden evitar en buena medida el padecimiento de esta enfermedad.

La obesidad, el aumento de la grasa intraabdominal y de la presión son factores de riesgo considerablemente.

El estreñimiento crónico actúa por efecto del aumento de la presión en la prensa abdominal, esto repercute en las venas de los miembros inferiores y se favorece por la ausencia de válvulas en el sector ileofemoral.

Durante el embarazo los factores hormonales asociados aumentan la distensibilidad de la pared venosa. Acomodo de las venas a un gran volumen de sangre. El crecimiento uterino comprime la vena cava inferior causando hipertensión venosa y distensión secundaria de las venas de los miembros inferiores.

Otros aspectos que influyen son: el hábito intestinal y las terapias estrogénicas. anticonceptivos orales y parenterales.

Entre otros malos hábitos que propician la enfermedad venosa tenemos la exposición al calor que provoca en el cuerpo la vasodilatación cutánea y el enlentecimiento circulatorio. Estar parados mucho tiempo, lo que se conoce como bipedestación prolongada.

Compresiones locales o selectivas con prendas ajustadas, vendajes, medias, fajas y zapatillas.

Sedentarismo y poco funcionamiento de la bomba muscular para el impulso de la sangre venosa.

 

Al final la recomendación es visitar a su Médico General Familiar o en su defecto visitar nuestro sitio web  https://medicosenmerida.mx/medicos-en-merida/medicina-general/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.

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