La cirugía de los terceros molares (cordales o muelas del juicio), es quizás el procedimiento quirúrgico más frecuente que se realiza en la práctica de la cirugía oral.

Hoy en día es un procedimiento técnicamente muy avanzado, con un protocolo quirúrgico y de cuidado post operatorio bien establecido lo cual le permite al paciente que se interviene, tener una experiencia indolora, segura, predecible, con pocos días de convalecencia. Pero no por ello exenta de complicaciones. Todos los pacientes antes de ser intervenidos son previamente informados y firman el consentimiento informado, donde aparece explicado todos aquellos problemas que pudieran aparecer durante y tras la cirugía y la anestesia.

¿Por qué hay que extraer los terceros molares?

Por ser las últimas piezas en erupcionar, frecuentemente no tienen espacio para acomodarse dentro del arco dental, quedando en una posición de retención parcial dentro del hueso, induciendo a infecciones importantes y a caries en las piezas vecinas. Debido a su ubicación posterior al resto de las piezas dentales tiene poca o ninguna importancia en la función masticatoria, por lo tanto su presencia es innecesaria.

COMPLICACIONES MÁS FRECUENTES.

La cirugía del tercer molar tiene una alta morbilidad, complicaciones intraoperatorias, así como lesiones iatrogénicas. Por eso es necesario un análisis de decisión para indicar la exodoncia de cordales asintomáticos, y al paciente se le debe dar información sobre la relación riesgos-beneficios. El cirujano debe considerar las complicaciones asociadas al procedimiento así como técnicas para minimizarlas y para tratarlas en caso de que ocurran.

Dentro de las complicaciones más frecuentes de esta cirugía destacamos:

  • Sangrado moderado, puede ser controlado mediante medidas locales: colocando un tapón de gasa en el alveolo y ejerciendo presión, si no cede se realizará la sutura del lecho alveolar, junto con otros métodos adjuntos como hemostáticos locales (trombina, surgicel). Si el sangrado es arterial es mejor identificar el vaso y realizar su ligadura o cauterización.
  • El edema postquirúrgico, es la inflamación esperada siempre que se extrae un diente impactado, generalmente alcanza su máximo a los 2-3 días postcirugía. Suele resorberse en torno a los 7 días. El uso de hielo y elevación de la cabeza en el perioperatorio, limitar el edema.

  • Trismus o dificultad para abrir la boca, es a menudo consecuencia del trauma quirúrgico y es secundario a la inflamación facial y de los músculos masticatorios.

  • El dolor causado por la cirugía oral comienza después de la anestesia con un pico máximo en 6-12 h. postcirugía. ,anestésicos locales de larga acción (bupivacaina) disminuye el disconfort hasta que haga efecto la analgesia sistémica, analgésicos, AINES e incluso narcóticos, incluso existen algunos autores que indican AINES preoperatorios

Fuente: www.enfermeriadeurgencias.com

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